CONSTRUYENDO CATEDRALES DE AMOR Y COMPASIÓN, NO DE CRISTAL

Por David Martínez Mtz
SEMINARIO BIBLICO MEXICANO
The History Channel realizó un documental titulado “Construyendo en nombre de Dios” donde analiza desde el punto de vista arquitectónico, cinco de las iglesias más suntuosas que se han construido en los últimos mil quinientos años, todas ellas marcadas por su complejo arquitectónico y la explotación laboral y económica. Santa Sofía de Estambul, Notre Dam en París, San Pedro en Roma, la Sagrada Familia en Barcelona y la Catedral de Cristal de los Ángeles. De las cinco construcciones mencionadas, cuatro se construyeron en la edad media y una en el siglo XX por el tele evangelista protestante Robert H. Schuller y donde en años recientes el predicador Latino Dante Gebel realiza sus servicios para un público latino.
Aunque hoy estas construcciones son consideradas una verdadera obra de arte, los cuestionamientos en torno a ellas continúan, ¿son estas construcciones para honrar a Dios o son en realidad un culto al ego?
El periódico Excélsior del condado de Orange publicó el pasado 10 de Febrero que la catedral de cristal ha sido vendida a la Diócesis Católica Romana de Orange por 57.5 millones de dólares, debido a que la iglesia protestante no pudo recuperarse de su bancarrota económica anunciada en Octubre de 2010.Este hecho está siendo celebrado por católicos, pues como dijo el obispo Brow “Nuestro Dios es un Dios de sorpresas… y la sorpresa más grande que he recibido de Dios hasta ahora es la catedral de Cristal”
Me llama mucho la atención que uno de los detonantes de la reforma protestante fue la venta de indulgencias para construir la Capilla Sixtina, la manipulación de la salvación y las bendiciones que se obtienen por dinero fue lo que Martín Lutero no pudo soportar. En ninguna parte de las escrituras se afirma que las bendiciones de Dios están condicionadas por la cantidad de dinero que deposites en un ofertorio, aun cuando el interés sea “bueno” como construir un santuario para “honrar a Dios”
Las indulgencias del siglo XXI ofertadas hoy, ya no por sacerdotes y papas, venden milagros, bendiciones y hasta salvación de familiares a cambio de “pactos” económicos. El estandarte del movimiento protestante por el que muchos dieron inclusive su vida, no consistía en construir edificios suntuosos a cambio de la bendición de Dios, sino en recibir la salvación gratuita que Dios da a un corazón sencillo y arrepentido. La explotación económica en muchos círculos protestantes es común, muchos son despojados de bienes materiales que son el sustento de sus familias para entregarlos a Dios en “fe”. Líderes carismáticos condicionan las bendiciones con el dinero, muchas veces para enriquecerse o para construir santuarios que lejos de honrar a Dios son un culto a su orgullo y vanagloria.
No es mi interés justificar la mediocridad afirmando que no debemos construir ningún espacio digno para adorar a Dios. Pero hay una gran diferencia entre los espacios que se construyen para reuniones cristianas con los elementos necesarios y los espacios que se construyen con el objeto de convertirlos en símbolos y estandarte de la fe cristiana. Ya la iglesia primitiva nos demostró que la gloria de la iglesia no radica en sus edificios, sino en la profundidad antropológica del mensaje encarnado de Cristo.
Lo suntuoso de la iglesia radica en el amor de Cristo demostrado en la comunión de los unos con los otros. Cuando pretendemos ganar nombre, respeto y espacio porque lo que somos capaces de construir superficialmente, rebajamos el evangelio de Cristo. Una fe que se construye sobre el mismo elemento de su edificio visible, es decir, de Cristal, se quiebra muy fácilmente y es insostenible. Construyamos pues verdaderas iglesias suntuosas en amor, compasión y bondad, que a final de cuentas Cristo no nos envió a construir catedrales externas, sino a que su reino se construya en el corazón del hombre.
“De la misma manera, su conducta debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así las verán los demás y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo.” Mateo 5:16 (BLS)
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